miércoles, 2 de diciembre de 2015

G) Residencias imperiales


G) Residencias imperiales.
Entramos en un apartado especial dentro de la arquitectura romana, viene a ser la culminación de la domus pero a gran escala, y responde fielmente a la idea de grandiosidad de Roma y del emperador.
Los precedentes los encontramos en los palacios de los soberanos helenísticos, aunque aquí encontramos con respecto a ellos un avance desde el punto de vista técnico al aplicar los romanos su particular genio constructivo en la construcción de muros y bóvedas, a la vez que predominan las plantas complejas y movidas, lejos de la simplicidad geométrica de los griegos.
La Domus Áurea de Nerón.
El famoso incendio del año 64 (d. de C.) acabó con el
antiguo palacio imperial, Nerón decidió construirse uno nuevo que superara con creces en magnificencia y lujo al anterior (de ahí el nombre de
Casa Dorada que sería su traducción). Se
sabe que era de unas dimensiones enormes, aproximadamente 50 hectáreas, las mismas que tenía la ciudad de César Augusta (Zaragoza), 300 por 900 metros.
Logra además una síntesis perfecta con la naturaleza, esto será una característica típica de casi todos los palacios imperiales, e incluía en su interior lagos, fuentes, bosques, jardines...
En su interior se encontraban obras procedentes de Grecia como el grupo de Laoconte; también eran famosas las pinturas murales y los mosaicos de sus suelos.
Desde el punto de vista estructural presenta una planta movida, una exedra central divide al vasto edificio en dos zonas, el ala oeste dedicada a la familia imperial, y el ala este para el emperador, allí estaba una sala octogonal que supone un alarde técnico en cuanto a la cubrición, se cree que era el salón del trono.

La Domus Flavia.
Perteneció a los emperadores de la dinastía Flavia: Vespasiano, Tito...
Fue iniciada por Vespasiano y terminada
por Domiciano. Aunque de dimensiones menores que la Domus Áurea de Nerón también era famosa por su lujosa decoración.
El planteamiento del edificio es distinto al caso anterior, se trata de un gran rectángulo con patios interiores y dependencias de gran tamaño y rematadas por ábsides. Es de destacar la sala del trono, cubierta con una gran bóveda de medio cañón, cerca está también un peristilo con una fuente octogonal en el centro.
Todas las edificaciones logran un sentido unitario o idea de conjunto más lograda que en el palacio de Nerón. También aquí hay sitio para las fuentes, estanques, jardines...
Se conoce el nombre del arquitecto que realizó esta gran obra: Rabirius.

Palacio de Adriano en Tívoli (Villa Tiburina).
Su realización tuvo lugar entre los años 120 y 138 d. de C. Adriano, emperador filósofo, amante de la cultura griega y oriental, se deja influir por concepciones artísticas orientales en la construcción de su residencia. La época de Adriano es la de máxima perfección constructiva, los sistemas de cubiertas, las plantas... son atrevidísimas como nunca antes habíamos presenciado, no en vano en esta época se realiza el famoso Panteón que había sido iniciado en la época de Augusto y ahora se le da su forma definitiva.
Es una gran extensión en superficie de un sinnúmero de palacetes, bibliotecas, estanques, pórticos, exedras... que consigue una gran fusión con la naturaleza, destacando en este sentido un gran estanque con complejos edificios alrededor. En algunas partes la cubierta es de un diseño asombroso y se realiza con una pericia técnica increíble, predominan los entrantes, salientes, juegos barrocos de curvas y contracurvas...Los muros se realizaron en ladrillo con revestimiento de mármol y las bóvedas en hormigón utilizando previamente cimbras o moldes en madera.
Lo que sí se aprecia en la planta es la idea de evitar un edificio totalmente regularizado, cada edificio es simétrico consigo mismo pero no da sensación de simetría con el conjunto, no hay grandes ejes que ordenen la distribución de edificios.

Palacio de Diocleciano en Spalato.
Este emperador, procedente de Split o Spalato en Croacia, decide construirse para su retiro un palacio en el lugar de su nacimiento. Esta es la última gran obra de la antigüedad romano-pagana. Su planta está inspirada en un campamento militar, es un símbolo de Roma amenazada por los bárbaros y en un proceso de
decadencia interna, lejos quedan ya los anteriores 

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