miércoles, 2 de diciembre de 2015

La arquitectura Bizancio


II. LA ARQUITECTURA.
Será una continuación de la arquitectura romana, pero introduciendo importantes novedades, de manera que llega incluso a superar a ésta. Muchas de las aportaciones del arte bizantino tendrían una gran influencia en el arte posterior, un ejemplo es la utilización de cúpulas para cubrir superficies cuadradas como en Santa Sofía, para ello utilizan las pechinas o triángulos esféricos que llevan el peso de la cúpula circular a cuatro pilares, esto no lo habían conseguido los arquitectos romanos. Las cúpulas en esta primera etapa no se levantan sobre tambor, esto hace que en el exterior no sean demasiado esbeltas.
Como vemos su arquitectura es eminentemente abovedada aunque también se continúa la tradición de basílicas como en el arte paleocristiano, por lo menos en un primer momento.
Desde el punto de vista de las plantas, los arquitectos bizantinos tienen una nueva concepción del espacio, un espacio más amplio y dilatado que el de la arquitectura paleocristiana, esta nueva concepción del espacio viene dada por la fusión entre la planta basilical y la central (fusión y no yuxtaposición como en algunos ejemplos paleocristianos). A las tradicionales partes de la basílica paleocristiana (atrio, nártex, iconostasio, presbiterio...) se unen ahora dos dependencias en la cabecera a manera de sacristías: prótesis y diakonikon.
En el alzado exterior se ve el escalonamiento de volúmenes desde los laterales hacia el centro. En el interior tiene una gran importancia el matroneum o tribuna del segundo piso de las naves laterales, era el lugar reservado a las mujeres.
En cuanto a los materiales utiliza materiales pobres como la piedra irregular (mampostería) y el ladrillo, pero siguiendo la tradición romana aparecerán revestidos con gran suntuosidad por mármoles y mosaicos, sobre todo en el interior. 

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